jueves, 25 de mayo de 2017

No somos nada

Aldo Dall’Orso (Lima, 1961) es poeta y escritor autodidacta, actualmente radica en Canadá. Su narrativa publicada consta de cuentos cortos aparecidos en algunas columnas periodísticas en Canadá y E.U.A. (Miami). Este es su primer libro de cuentos,  recopilación de los que ya había publicado en aquellas columnas. El libro aborda historias con circunstancias cotidianas llenas de un matiz satírico, que no tiene otro propósito más que censurar conductas, formas de pensar y complejos, estos quedan interiorizados en los personajes, quienes deberán afrontarlos en un determinado momento para que, al final, tomen consciencia de lo importante que ellos son.
Los primeros ocho cuentos tienen un hilo conductor similar: el uso del elemento satírico y la profundización del pensamiento personal, de ahí la predilección por el narrador en primera persona; los personajes concentran miedos, guardan rencores, llevan una vida apática, muchas veces, hasta el encuentro con una situación inesperada, la cual les servirá para el desahogo de sus frustraciones y la superación de sus complejos, «Cara de payaso» y «Nada personal» son un buen ejemplo de ello. Los siguientes dieciséis cuentos se enmarcan en el tema de las apariencias, la hipocresía, las desigualdades sociales y la falta de identidad; prima los diálogos y el tono casual; predomina el narrador en primera persona, aunque algunas veces aparece el narrador omnisciente; es constante el uso de la ironía, lo que motiva a una lectura más agradable, «La huida del paralítico», «Dios los cría y el diablo los junta» y «No todo lo que brilla es oro» muestran estos elementos.
Son relatos con distintas circunstancias y diferentes niveles de tensión, lo que pasa en ellos resulta singular pero, muchas veces, caen en lo previsible: la historia de amor llena de apariencias, interrumpida por un desborde de agresividad del hombre que cambiará la percepción que tiene ella de él («El día de sereno»); el rencor guardado de un padre que no consiente a su única hija tener enamorados puesto que a él, cuando era joven, no le permitieron ello porque era  pobre, inferior y no llenaba las expectativas («La pedida»); un hombre que radica en Canadá, se siente atormentado por los recuerdos de su antigua patria, estos  no lo dejan vivir tranquilo y lo incitan a volver («Todos vuelven»).
Sorprende, además, las reflexiones y descripciones de los protagonistas, los cuales poseen una dimensión  psicológica que servirá para crear una atmósfera de perplejidad e incertidumbre, por ejemplo en «El maestro», el personaje queda sorprendido al escuchar una noticia que cambiará su vida, pues siempre había algo en él que lo atormentaba y frenaba hacia el éxito, el cambio afectará todos los niveles de su vida, reconfigurando así toda su personalidad.
Debido a que impera la anécdota simple, no se muestran muchas técnicas narrativas salvo los diálogos y el flashback, que generan en el relato expectativa e intensidad narrativa. El tratamiento del lenguaje es sencillo y fluido, de ahí una lectura factible; además,  los diálogos se enmarcan en lo coloquial, y exponen algunas frases típicas limeñas: combis asesinas, buscar chamba, recurseo haciendo taxi, misios, etc. («No somos nada»); por cierto, en muchos de los cuentos aparecen algunos nombres y frases en inglés: parking, party ( «Party»), strangers, rock and roll, blues, show ( «Insólita noticia»)  son un ejemplo de ello.
Asimismo, podemos identificar a los cuentos como un conjunto de voces que llaman a una reflexión, pues los personajes se muestran afectados, directa o indirectamente por situaciones anteriores de sus vidas, ellos mantendrán sus complejos de dejadez, inseguridad,  timidez o incluso inferioridad hasta un momento límite en el que tendrán que afrontar sus grandes obstáculos, utilizando, para tal fin la ironía y la sátira, que llevan, desde luego, a un desconcierto del lector; los cuentos «Nada personal» e  «Idiosincracia» son claros ejemplos de esta definición del hombre, en ese sentido, el humor negro se manifiesta en los relatos con mucha sutileza e ingenio, sin llegar, desde luego, a la burla.
No somos nada se revela como una propuesta original e interesante en el ámbito literario local, tanto por la temática como por la configuración de los relatos y del libro en su totalidad. Dall’Orso imprime a sus páginas un ritmo cadencioso y elocuente, para reflejar una delgada anécdota junto con la sensación de asombro que se inscribe en la secuencia ficcional. Su narrativa implica, un análisis de la realidad y de los elementos que nos constituyen como personas, cuestionándonos y cuestionándolo todo; construye mundos en los cuales aflora el titubeo y la vacilación en espera de la seguridad y fortaleza, enmarcados en una sutil ternura no tan lejana a una ingeniosa crueldad. Esa es la esencia de este libro.

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