sábado, 3 de junio de 2017

Anthonino Capetto y Jack Schuler: La travesía incierta en el mundo de las letras


La tarde había llegado con nubes grisáceas, el timbre indicaba que ya era la hora de almuerzo, Anthonino caminaba libremente por el pasillo del salón con la sola idea de decirle que ellos eran agentes encubiertos, de que realmente tenían treinta y que lo estaban investigando por trata de blancas, claro está, Jack solo asentía con la cabeza que todo era verdad, mientras que Anthonino sacaba un cargador portátil de la carpeta haciéndole creer que era una especie de comunicador por el que informaban todos sus pasos. Todo estaba calculado, dirían eso solo con el fin de no ser descubiertos, lo engañarían con la pura verdad y actuarían como payasos para distraerlo totalmente, incluso dirían que tenían un canal en YouTube en el que mostraban todas sus hazañas anteriores; pero lo que realmente era no escapaba de ser una estrategia minuciosamente armada, era un puente por el que informaban, mediante lenguaje no verbal, todos los datos que obtenían de él. Hacía ya cuatro meses que lo estaban observando, consideraron que el inicio del año escolar sería una buena excusa para insertarse en su mundo: la educación y las aulas. Era necesario que todo tendría que ser muy normal y corriente, que tendrían amigos ya de mucho tiempo atrás e incluso una enamorada por parte de Schuler para no despertar ninguna sospecha, así que manipularon a una niña del aula llamada Danielle Dupló para que fingiera ser pareja de Jack. Todo lo habían estudiado con meticulosidad, nada debía salir mal sino serían atrapados por él. No es de extrañar que se habían creado perfiles falsos, familia falsa, amigos falsos y claro está, edades falsas. Se valieron de su juventud para aparentar que tenían dieciséis y que podían interactuar con adolescentes como los que había en el aula. Los meses pasaron y no despertaron ninguna sospecha, querían buscar algún indicio que revelara su conexión con la mafia, pero no la hallaban. Ellos pensaron que él no se había dado cuenta de los actos ocultos que hacían tras bambalinas y, era cierto, él no lo notaba hasta aquel día que se llevó a cabo la visita que tenían los alumnos hacia un lugar llamado “Castillo de Huarmey” …

No hay comentarios:

Publicar un comentario