...a pesar de ello, Ethan dibujó una sonrisa en
su rostro; hacía mucho tiempo que no sentía esa sensación de alivio, de carga
ligera, pero la tormenta seguía mostrando su peor cara allá afuera. Saberse
indefenso y vulnerable trastocaba cada latido de su corazón, la sola idea de
haberse quedado totalmente solo y a merced de la inestable naturaleza infundía
en él un estremecimiento de tipo cataléptico; el sudor delineaba cada angustia
emergida de su cuerpo, las gotas caían a raudales como queriendo salirse de él,
sin acaso un solo gesto de ternura para aquel indefenso hombre. Caminó unos
pasos por el corredor, llegó hasta su cuarto y encendió una débil luz; mientras
se sentaba al lado de su cómoda repetía a cada instante la única frase que lo
animaba siempre y lo hacía sentir muy bien: “yo soy feliz”. Después de una
hora, el silencio había gobernado toda su vida; él en cuclillas y con el rostro
sobre las rodillas imaginaba su entorno como una gran nube gris en la que él
era el centro y, sus manos, calibraban cada espesura de aquella atmósfera
lúgubre, cualquier movimiento sería el fin de todo ello, y fue justamente lo
que pasó. Solo le quedaba esperar el amanecer pero no sabría cómo enfrentarlo
ahora; todo había cambiado, su esencia aún seguía zigzagueando sin un rumbo
fijo, descolocada totalmente, pero esta vez con un color hermoso y lleno de
vida. Todavía ensimismado y con los ojos graficando un eterno vacío, recordó
unas palabras tiernas que había escuchado la noche anterior; giró la mirada e
inmediatamente sus ojos reflejaron unos hilos de vida que emanaron de su
esencia, se dispuso a abrir el último cajón de su cómoda, una idea lo
impulsaba, sí, era una idea atesorada en su memoria que había permanecido
latente y alejada de sus recuerdos recurrentes. Encontró las fotos, muchas de
ellas, pero solo su afán actual quería algunas, solo tres, eran las únicas que
importaban en ese momento. Después de luchar con muchas de ellas pudo encontrar
una, la más tierna de las tres, en la que aparecía junto a Miyu, Noah y al quien
siempre consideró como su mejor amigo, llamado…
Por: Abel Poma Rivas
Por: Abel Poma Rivas
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